"¡ay! ¡que la sabiduría es tan grande - y la verdad - tan diversa!" Emily Dickinson

 

Porque el futuro es hoy, ahora, aquí, anoche: tiemblen guitarristas, busquen otros trabajos bajistas…¡Ya no los necesitamos!

Envejecer implica llegar tarde y perderse a Grita O Muere y salir temprano y perderse a Misa Histérica.

Envejecer implica hacer tratos sustanciales con personas de la escena para por fuera y conseguir más y más datos musicales tanto en físico: CD, como en físico: K7.

Envejecer -ese misterio diluido en el cuerpo- es alegrarse casi hasta la erección -y ya uno quedándose calvo- por esas bandas que regresan, que vuelven, que retomarán todo donde alguna vez lo dejaron todo, excepto las bombas pisapapeles o quiebraolvidos que impedían que los fantasmas -escriben “Estoy solo” a mano alzada en el patio de ropas muy de vez en cuando y hacen dibujitos de casas y mapas cuánticos o fractales a la tierna edad idad de 5 años, a lo sumo 6 ó 7-descansasen en paz.

Envejecer es descreer con el paso de los días que la infiltración en un movimiento dizque contracultural fue, en un 87% de los casos, de las puertas del evento para dentro porque la sociedad es demasiado hijueputa, mano, para arriesgarse a perderlo todo que sería ganarlo todo aunque perdiéndolo todo.

Envejecer como aburrirse o ganar apuestas de: “ahora el o la vocalista dirá lo siguiente”, y tristemente saber que uno tenía razón o quel discurso está repetido o que en un año exacto como en la propaganda del “bienvenido año 2000” de cierta marca de zapatos manufacturados con piel de niño hambriento -pero de una calidad innegable, ¿y a ónde llevarán esos pasos tan cómodos? ¿a la siguiente revolución propia? Jaja!-los motines adolescentes serán el paisaje en nuestras calles, en los que alguna vez llamamos Hogar, justo al lado de nuestras Niñas Omairas a quienes veremos morir a la luz de nuestras miradas porque no hay otra salida, mano.

Envejecer es seguir insistiendo como un absoluto hombre ausente de fe ¡pero con barba! en algo que fue y siguió siendo solo Música, y que, miedoso, coleccionista, naufrago de eras, intermedio o perdido de las señales del tiempo -sin Cuevana, sin Blackberry, destatuado, ignorante y solamente lector para mí mismo-creyó que “era verdad”

Y envejecer es bostezar hasta el punto en que la mandíbula dice basta para toparse con esos años dorados o más o menos mozos de Piso3 y hallar o topar quen el desorden de la vida bella o de las bandas de provincia la Historia tiene puntos de quiebre y de respuesta a modo de resistencia pueril o calicalaboziada y que esa emergente alegría, como el agua, es la razón de ser de una existencia que debió escoger el mal camino en algún momento exacto pero invisible de su la mía vida.

Mcluhan decía la mierda del mensaje…Y no hace mucho un debate emergía en torno a la dizque imposibilidad de saber hallar silencio….La vida, mano, me lleva a responder(me) con una pésima grabación del año 1998 que decía algo tan ridículo como: “Que descanses en el Grind”, y fue así, y lo peor es que sigue siendo así…¡Lo peor es que las respuestas estaban ahí, mano! ¡En mí! ¡Desde siempre! Lo que sigue de aquí en adelante, no es más quel resto….

-Gracias gente maravillosa ibaguereña por hacer de este testigo alguien creyente -en el caos y la posibilidad por siempre latente de la improvisación- nuevamente-